viernes, 29 de diciembre de 2017

Día de Los Inocentes 2017

¡Qué susto amigos!

Quizá alguno de ustedes piensen, que un día como hoy, 28 de diciembre de 2017,  justo un día antes de mi viaje a las antípodas (por expresar un lugar lejano) para estar con parte de mi querida familia el fin de año,  no sea el momento más propicio ni más oportuno para intentar granjearse la simpatía de un “oso pardo”, pero si ese “amigo” ha entrado en tu propia casa, se ha comido todas las frutas y golosinas que estaban encima de la mesa y justo se ha acostado delante de la puerta de la entrada de tu hogar, después de la ingesta del colosal desayuno, os puedo asegurar que lo único que se me ha ocurrido (efectos del pánico) es ofrecerle más comida, intentando ser lo más delicado posible, asumiendo yo, una posición de excelente anfitrión con el supuesto invitado , porque si algo no le gusta a un oso,  es sentirse retado o que sean descortés con él.

Yo creo que era un oso pardo y no un Grizzly que son más grandes, parecía ser un oso joven, quizá  tendría más de 300 kg de peso. Sospecho que quería alimentarse mejor para entrar en la hibernación, hay osos que hibernan hasta 8 meses y hay grupos de osos en la cordillera cantábrica en España que cada vez hibernan menos tiempo por la abundancia de la comida y mejor clima.

De pronto un gruñido o un bostezo de la bestia erecta mis músculos “erectores del pelo” o sea se me ponen los pelos de punta, en mi caso casi ni se nota... pero el glutamato, el químico que secreta la amígdala cerebral y que te paraliza en un primer momento,  el oso sí lo siente y lo disfruta, su mirada se torna triunfadora.

Así que, dada las circunstancias, abrí un tarro de miel y me reservé con discreción, un bote de pimienta cayena  en polvo, esta me valdría para defenderme.

 Con mucha precaución, evitando movimientos bruscos que irritaran a la bestia, eché la miel en un plato y se la acerqué. La miel es lo mejor para endulzar el carácter de un oso.

El oso me miró con una mirada que indicaba su superioridad , sin lugar a dudas sentía mi miedo y mi respeto... y  ya daba por hecho, que de ahora en adelante,  las relaciones entre ambos, serían aceptables , siempre y cuando yo no lo molestara y él tuviera el poder.

Yo sabía que esa maldita costumbre que adquirí aquí,  de dejar la puerta abierta me traería algún problema, claro, siempre había pensado que un día me tropezaría con un ladrón.. pero jamás con uno tan peludo.

El vecino de la casa contigua, quién había mostrado su regocijo por mi llegada al barrio, vino una vez  a saludarme, intentando abrir la puerta sin lograrlo, se asombró de que yo cerrara la puerta con llave.

¿Cierras la puerta con llave? - ¿De qué lugar tu vienes?
Ah ¿Estaba cerrada? - Estaría yo entretenido y la cerré sin querer- fue lo que se me ocurrió responderle viendo su consternación y sorpresa.

Desde entonces he dejado la puerta abierta por aquello de “Donde  fueres, haz lo que vieres “.

Me preguntaba ¿Quién le abrió la puerta al oso? ¿Habrá girado el picaporte con sus garras?

Yo por fin decidí llamar a la policía, mientras marcaba el número yo seguía hablando con el oso de forma relajada, algo que había aprendido en Europa, concretamente en Los Picos de Europa, en Asturias, cuando hice turismo rural “La Senda del Oso” al oso cuando le hablas relajadamente se queda muy quieto, escuchando y tratando de identificar que clase de animal eres y curiosamente te descarta como alimento al detectar que eres un humano, no se le ocurra a un humano ladrar, rugir  o gruñir a un oso pardo porque entonces,  con sus garras,  convertirá tu cuerpo como a la tierra recién arada, llena de surcos sanguinolentos.

¿Qué tal señor oso? ¿que le trae por aquï? Si usted tiene hambre,  coma frutas , nosotros los humanos no tenemos buen sabor, le seguí diciendo cosas por el estilo, hasta que la policía atendiendo mi llamada telefónica me preguntó, parece que llevaban un rato escuchándome...

Soy el capitán Smith del departamento de policía de la ciudad de Minot ¿En qué puedo ayudarle señor?- Me trató muy amablemente, al principio ellos tenían cierta duda, pero yo les expliqué con gran esmero...

¿Y qué hace el oso ahora? Me preguntaron varias voces a la vez.
Justo se deleita con la miel que le di y de momento no demuestra agresividad, claro yo he sido muy prudente les dije.

Después de cierto silencio ellos me contestaron:

Señor no pierda la paciencia, han escapado 5 osos del circo municipal, uno de ellos es muy humano, ese le ha tocado a usted, en cuanto capturemos a los cuatro restantes, pasaremos por ahí.- Cántele canciones, eso lo mantiene muy tranquilo, pero no desafine mucho que eso le molesta.

Me quedé perplejo, algo tan raro si sucediera en Miami nadie lo creería, en cambio aquí parecer ser algo dentro de lo normal. De todas formas decidí no cantarle, porque suelo desafinar, así que seguí contándole historias y como di por hecho que no me entendería le hablé de los tres ositos, pero un gruñido me asustó tanto, que entonces, le conté el de los tres cerditos y lo noté más tranquilo.

Con movimientos muy lentos, no sin antes echar toda la pimienta de cayena en el suelo, por experiencia de algunos aldeanos en Asturias, España, esto le crea unos estornudos y un malestar muy agudo a los osos y pierden el deseo de atacar, entonces me dirigí al cuarto de baño, cerré la puerta y sentí cierto alivio.

 Era el momento de aprovechar la ocasión para refugiarme en casa del vecino, así que abrí la trampilla, bajé al sótano y subí por la escalerilla que me lleva a la casita de las herramientas situada en el patio.

Una vez en el patio me dirigí al patio colindante, el de mi vecino, pero... ipsofacto varios focos en pleno rostro me deslumbraron, los perros comenzaron a ladrar y se abalanzaron sobre mi, pero justo las cadenas los mantuvieron alejados apenas a medio metro de donde yo estaba, pero tan cerca que sentía el aliento y la saliva cuando ladraban con insólita furia , entonces saliendo mi vecino con una escopeta Winchester cargada y con muy mala hostia me gritaba con una furia inusual:

¡Alto! ¿Quién va?
Hola, soy el vecino, que ha entrado un oso en mi casa. - Sentí tanto terror en la actual situación, que hubiese preferido regresar donde el oso, pero ya era tarde,  me apuntaban con un rifle,  un hombre tan nervioso que al menor movimiento me dispararía y los perros me destrozarían, una vez más el pánico se apoderaba de mi.

Eso lo explicarás a la policía. ¡Has invadido mi propiedad y te podría matar ahora mismo.

Yo quedé totalmente sin voz, paralizado y en proceso de congelamiento con -19 grados farenheit y con el pijama solamente puesto y con orden de no hablar ni moverme.

Yo estoy desconcertado, acabo de declarar todo a la policía pero antes tuvieron que darme sopa caliente y poner mantas eléctricas encima de mi cuerpo.

Los policías dicen que no han encontrado ningún oso en mi casa...

y mañana tengo que viajar... para colmo el policía me dijo:

-¿Por qué dejó su puerta abierta? ...

Yo espero que todo esto tenga una explicación y me den la libertad pronto , aunque sea condicional. Mientras tanto estoy entre rejas pero me han dado mi IPhone y algo de ropa.

Uno de los policías, una chica de porte imponente, muy seria y de ojos penetrantes que asustaban y te hace sentir culpable,  ha estado grabando todo lo que he contado en su computadora usando un micrófono demasiado grande en comparación al tamaño de la laptop que estaba usando y al final  de las preguntas me pidió que le contara el cuento de los tres cerditos tal y como se lo conté al oso.

-¿Pero eso es necesario?  Le pregunté
Si señor- contestó - en una investigación todos los detalles son importantes.
Pero yo le hice el cuento de los tres cerditos en español, porque intenté hacerle en inglés el de los tres ositos y me gruñó.
No se preocupe - respondió la joven policía, yo nací en Puerto Rico y hablo español.

Pues aunque no lo creáis he tenido que contar el cuento de nuevo.

Os cuento todo esto, para contar con vuestra ayuda y sepan de la sinceridad de mis actos.

¡Happy New Year! 🎈🎊 2018.

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